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    DISFRUTAR EN FAMILIA...
    Eventos en nuestro país..... Eventos en Calvillo, Ags.


    VISITE CALVILLO Y SU FERIA DE LA GUAYABA!!!
     
    Por: Homero Adame Martínez

    Cuando entramos a un mercado, uno de los olores más inconfundibles, ricos y penetrantes es el de la guayaba, esa sabrosa fruta que en ciertas épocas del año engalana los puestos con su aroma y su color.

     

    Cuando entramos a un mercado, uno de los olores más inconfundibles, ricos y penetrantes es el de la guayaba, esa sabrosa fruta que en ciertas épocas del año engalana los puestos con su aroma y su color.

    ¿Sabe de dónde viene la guayaba que acaba de comprar? Lo más probable es que de Calvillo, una pequeña ciudad del estado de Aguascalientes mejor conocida como “La capital mundial de la guayaba”.

    La vida económica de Calvillo gira en torno de la guayaba, aunque existe otro tipo de agricultura y mucho comercio. La venta de esta fruta, al menudeo y al mayoreo, se realiza en la salida a Aguascalientes, en un sitio conocido oficialmente como “La Panadera” o popularmente como “El Puente”, donde entronca un camino pavimentado que viene de huertas y rancherías. En ese punto el ajetreo es continuo de las seis de la mañana a las seis de la tarde, de lunes a viernes; el sábado sólo se trabaja medio día y se descansa el domingo, aunque en ocasiones algunos almacenes laboran horas extras, e incluso los domingos, cuando hay que cumplir con grandes pedidos. Asimismo, por el libramiento a Jalpa, Zacatecas, hay otro centro de acopio, pero se utiliza menos. Y por si fuera poco, entrando a la ciudad se encuentra una empacadora donde se envasa la guayaba en diferentes presentaciones para destinarla al mercado nacional y al de exportación. Durante los meses que no hay guayaba, ahí se empacan y envasan otras frutas, como piña y mango.

    Entre el fuerte aroma de la guayaba, decenas de camiones y camionetas esperan la carga o descarga del producto en los alrededores de “El Puente”. En los almacenes vemos a los trabajadores seleccionando la fruta y metiéndola en cajas de rejas para de ahí acomodarlas en los vehículos que las llevarán a las centrales de abasto de ciudades como México, Guadalajara y Monterrey. Dos empacadores, Santos y Salvador García, nos explican que un camión carga normalmente unas mil cajas de 11 o 12 kilos de guayaba cada una.

    Platicar con los trabajadores y patrones significa aprender cosas nuevas. Así nos enteramos de que la guayaba en sí se divide en tres tipos: de segunda, de primera y la extra, que es la de mayor tamaño y la más cara. Los precios de mayoreo, en este punto de venta, dependen de la oferta y la demanda, pero nada más por citar un ejemplo diremos que si una caja de 11 kilos de segunda vale alrededor de $25.00, la de primera alcanza un valor de $55.00 y la extra de $75.00. De ahí en adelante los precios aumentan según el lugar donde finalmente se expenda el producto, porque a esto hay que agregarle los gastos de transporte y de empleados, además de las ganancias propias de cada quien, desde el sembrador y los intermediarios, hasta las tiendas, el súper o los mercados que lo llevan al consumidor.

    Los mismos García nos ex-plican que los suelos del Valle del Huejúcar son de origen sedimentario, con un espesor de más de un metro y con excelente drene y porosidad, además de buena permeabilidad y alto contenido orgánico. Por todo ello, dichos suelos son aptos para el cultivo de frutas y hortalizas, pero hace muchos años alguien descubrió que la guayaba era la que mejor se desarrollaba en estas tierras y desde entonces no se ha dejado de producir para beneficio de todos. Luego nos enteramos de que la Feria de la Guayaba se realiza del 1 al 5 de diciembre de cada año.

    La mejor época de producción y venta de guayaba es entre septiembre y febrero, cuando la población flotante aumenta considerablemente, tanto por los comerciantes como por los trabajadores –jornaleros y empacadores–. El diario trajinar es incesante, con camiones que llegan vacíos y se van cargados de fruta a diversos destinos del país. Algo que llama la atención en la ciudad son los cientos de huicholes procedentes de diversas poblaciones serranas de Zacatecas, Jalisco y Nayarit, quienes han venido a trabajar en la cosecha. Al terminar la temporada la mayoría regresa a sus tierras, pero algunos se quedan a radicar en Calvillo y, con el paso del tiempo, se adaptan a la vida de la ciudad.

    Después de presenciar el pertinaz movimiento en el centro de acopio, es hora de conocer un poco más de la ciudad de Calvillo, la cual no se antoja pintoresca pero sí muy comercial.

    Frente al mercado se encuentra la parroquia de San José, cuyo interior luce acabados en dorado. Presenta tres naves de estilo neoclásico, con arcos de medio punto y columnas lisas. Dichas naves convergen en un altar central muy amplio, dedicado al Señor del Salitre, y rematado con la imagen de Jesucristo en la cruz. A los lados hay sendos altares, el de la derecha dedicado a la Guadalupana y el de la izquierda al Sagrado Corazón y el Santo Entierro. La cúpula, octagonal, es enorme, con ocho magníficos vitrales. Arriba de éstos existe igual número de pinturas circulares muy bien logradas. Hay un pasadizo que rodea a toda la cúpula. Aunque dicha parroquia está consagrada a San José, la fiesta principal no es el 19 de marzo, sino en mayo, dedicada al Señor del Salitre.

    La Casa de la Cultura es otro punto obligado a visitar. Se ubica a pocos metros de la iglesia, frente a la Plaza de Armas, al sur, en una casona que fue remodelada para dar alojamiento. Ofrece talleres y cursos para niños, jóvenes y adultos. Ahí nos explican que en breve habrá un pequeño museo de historia regional. También nos enteramos de que esta población estuvo habitada por indígenas nahuas hasta el año de 1665, fecha en que fueron “expulsados” de la región por un español de apellido López Nava. Años más tarde, don José Calvillo erigió una próspera hacienda, la de San Nicolás, para después poblarse el entorno y tomar el nombre de Huejúcar, nombre oficial a partir de 1771; finalmente, se le cambió el nombre en 1948, por el de Calvillo, en honor de su benefactor.

    Por otra parte, subiendo unas calles empedradas, en la cima de un cerro se encuentra la capilla o santuario del Tepeyac. Su exterior es de cantera rosa, con un estilo neogótico un tanto indefinido. En el interior encontramos arcos y ventanas ojivales y un sencillo altar. Desde el atrio de dicho templo se tiene una buena vista panorámica de los alrededores de Calvillo, con los lomeríos tapizados de huertos de guayaba.

    Algo único y singular de Calvillo es que la vida es muy económica. Como ejemplo tenemos las rentas de casa-habitación, que son bastante módicas. Incluso se presentan casos en que las rentas ¡son gratis!, pues algunos calvillences se van a los Estados Unidos a trabajar por temporadas, dejan sus casas o ranchos al cuidado de algún amigo o de cualquier persona cuya única obligación es encargarse de pagar el agua y la luz.

    Y, bueno, si ya hace hambre no hay nada mejor que una buena barbacoa de olla o un mole estilo Aguascalientes que ofrecen en cualquier restaurante. Y de postre... pues un buen dulce de guayaba y unas cuantas para el camino.

    USOS MEDICINALES DE LA GUAYABA*

    GUAYABO

    (Psidium guajaba) {Guava}

    Características: Árbol de la familia de las mortáceas, de cuatro a seis metros de altura. Su tronco es delgado; las hojas elípticas y ovales; las flores se presentan solitarias, en pedúnculos; el fruto –la guayaba– es comestible, ovoide, muy aromático y de color amarillo.

    Hábitat: Se cultiva con fines comerciales en Aguascalientes, el sur de Zacatecas y sectores del Bajío.

    Partes utilizadas: La fruta, las hojas, la corteza y la raíz.

    Propiedades: Astringente y estomacal; evita la caída del cabello y las canas; contra la ictericia; contra llagas e hinchazones; ayuda a arrojar las lombrices; contra el reumatismo.

    Usos: Como astringente, contra la diarrea y contra la indigestión: bébanse cuatro tazas diarias de una infusión hecha de raíz, corteza y hojas. Para evitar la caída del cabello y las canas: dar masajes al cuero cabelludo con el agua del cocimiento de las hojas. Contra la ictericia: hay que comer guayabas ácidas. Contra llagas e hinchazones: con el agua del cocimiento de la corteza se lavan las partes afectadas. Para arrojar las lombrices intestinales: se comen las guayabas verdes, preferentemente en ayunas. No son de sabor agradable, pero funcionan perfectamente. Contra el reumatismo: macérense las hojas en alcohol de caña de 96° y con éste frótense las partes afectadas.

    Si usted va a Calvillo

    Viniendo de Aguascalientes tome la carretera federal núm. 70 con rumbo a Jalpa y 45 km después llegará a esta ciudad muy comercial. Si viene de Guadalajara, váyase por la carretera núm. 54 a Zacatecas, y en Jalpa desvíese rumbo a Calvillo; son 40 kilómetros.

    Calvillo cuenta con todos los servicios: bancos, doctores, gasolineras, restaurantes, casas de cambio, comercios y un par de hoteles.